La juez Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid hasta hace unas semanas, se ha desvivido por luchar contra la contaminación en la ciudad; bueno, en realidad, sólo en una parte de la ciudad, lo que ella y su equipo ha llamado Madrid Central.
Particularmente me parece una persona muy inteligente y dedicada al servicio público, primero como abogada, después como juez, también como comunicadora, y ahora como alcaldesa, hasta que el contubernio de los de la foto de Colón, le ha apartado de la alcaldía.
Quizá el proyecto Madrid central sea necesario; hay muchas dudas, aunque también datos que afirman su ideoneidad. Lo que parece ser es que la ex alcaldesa pareciera ser que se olvidó de otros problemas de la ciudad, no menores.
Uno de ellos es la denuncia de los socorristas y personal de las piscinas públicas del Ayuntamiento madrileño, en las cuales hay una violencia importante, creciente y absolutamente descontrolada. Falta personal de seguridad, en algunas sólo un vigilante, cuando no brilla por su ausencia. Los socorristas están para evitar ahogos y atender accidentes no para parar peleas, y menos prevenirlas. Y la Policía Local, según nos informan, ni aparece o, cuando lo hace, tampoco soluciona nada.
Por supuesto, el concejal o concejales de la cosa ni explica ni se entera... Y cada día el problema crece, poniendo en grave riesgo al público, que se cuenta por miles, y al personal municipal, que se siente, y así lo denuncian, abandonados, olvidados... Quizá porque ellos no contaminan.
Por cierto, el actual gobierno municipal del PP y Ciudadanos, tampoco hace nada. A cada cual lo suyo.
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