Los partidos políticos del antiguo sistema bipartidista siguen pensando que el voto es una cosa y la realidad otra; es decir, quiero tu voto, y ya haré con él lo que me venga en gana.
Cuando votamos, lo hacemos no a una persona, sino a un partido, es más, no a un partido sino a un programa, un ideario, una filosofía de hacer sociedad, concreta, única. Votamos a quien nos ofrece algo que nos hace vibrar y compartimos.
Después de unas elecciones, los partidos intentan engañarnos hablándonos de acuerdos de investidura, que hemos votado a un líder concreto, que el Pueblo ha elegido un bloque, que el otro debe ceder para que yo gobierne... Es decir, trapichean con los votos.
No es así, no debería ser. Votamos una opción partidista, un programa, no lo hacemos a otro. Por ejemplo, los que han votado a PODEMOS tienen las ideas claras, una forma de entender la sociedad-política-economía muy distinta a la del PSOE. PODEMOS defiende ideas (que los voceros bien pagados llaman populismo) concretas que en nada se parecen a las del PSOE. Lo mismo sucede con PP y VOX. ¿Por qué debe el voto de PODEMOS regalarse a un gobierno socialista cuando en lo importante y básico no coinciden los idearios?. Lo mismo sucede con VOX y PP.
La solución está en gobiernos compartidos, en los que cada miembro defienda lo suyo, sus ideas, su programa, lo más importante a sus votantes; y no se venda por unas monedas de plata. Y si la gobernabilidad se hace imposible, nuevas elecciones. No pasa nada.
Esto sucede en 20 países de la UE... ¿Por qué no en España?
Comentarios
Publicar un comentario